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viernes, 17 de febrero de 2017

LOS MISTERIOS DE LA GATA HOLMES


 
Los misterios de La gata Holmes, Jiro Akagawa.
Por Sergio Vera Valencia.
Reseña originalmente publicada en Elemental, el blog de novela negra de El País.

 

Desde pequeño, siempre he odiado al inspector Gadchett.

Me tocaba mucho las narices (por no decir bastante más abajo) que nadie en toda la puñetera serie se diera cuenta de que le faltaba un verano y dos o tres inviernos. Que todos pensaran que ese retrasado (¿cómo podía tener tantos chismes y tan pocas luces?), desbaratara él solito todos los malvados planes del tío raro ese de la mano de metal y el gato blanco que daba grimilla, cuando los que le sacaban siempre las castañas del fuego  eran su sobrina la coletas y su superperro naranja.

Por eso, al principio La gata Holmes me tiró un poco para atrás. Porque al principio el detective Katayama, sin ser tan lerdo como el inspector multiusos, no era un lumbreras precisamente.

De hecho, se nos presenta como un policía sin actitudes ni aptitudes, sin vocación ni intuición. Un investigador sin instinto que se marea con la sangre. Un  tipo incapaz de hablar con las mujeres, al que su tía  trata de citar con chicas de buena familia para ver si lo coloca.

Por suerte, eso es sólo al principio, porque luego, el bueno de Katayama se destapa como un investigador sagaz  y un personaje con el que terminas encariñándote, cuando le encargan vigilar la residencia de una Universidad femenina de Tokio. La residencia donde vivía una chica recientemente asesinada. La misma donde se sospecha que algunas de sus estudiantes están ejerciendo la  prostitución.

Y claro, como suele ocurrir en estos casos, y nunca mejor dicho, pronto empezarán a sucederse los misterios y los fiambres.

Misterios como el de la desaparición de todo el mobiliario de una sala de la residencia.

Y fiambres como el decano, que un buen día amanece desnucado en una habitación cerrada a cal y canto por dentro.

Ya, no hace falta ser John Verdon para  saber lo que estáis pensando. ¿Qué  carajo tiene esto que ver con el gabacho de los dibujos?

No mucho, en realidad. Solo que el difunto decano tiene una gata con más olfato que el sabueso, e irá dando pistas a Katayama para resolver el asesinato de su amo, el misterio de habitación cerrada  más original que he leído Nunca.

Porque sí, amigos, por si todavía no lo habían sospechado, estamos hablando de una novela enigma. Una de esas deliciosas historias policíacas repletas de sorpresas y vueltas de tuerca, que pese a la inusitada inteligencia del felino, no llega a caer en la inverosimilitud (al menos, no más que los clásicos del género) y juega limpio con el lector, sin escamotearle datos ni tenderle pistas falsas  (al menos no más que al propio detective).

Un misterio que me ha hecho disfrutar como un enano y recordar a ese enano que se leía de tirón las novelas de Agatha Christie.

Pero  no sólo eso. Porque además de una absorbente trama que te mantendrá pegado a sus páginas (y prometo que ni es una forma de hablar, ni es sencillo lograrlo con el que suscribe), la obra tiene momentos cargados de humor (algo peculiar, dicho sea de paso) y un personaje carismático como pocos: la gata que da título a la novela.

Y es que, es increíble la fuerza narrativa de este minino, pese a que  ni habla ni apenas aparece. Porque cada vez que entra en escena (algo que estaremos deseando) logra, sin dejar de actuar como un animal, resultar más humano y perspicaz que la mayoría de los detectives que me vienen ahora a la mente.

Por eso, no me extraña que Holmes sea uno de los personajes más queridos del género en Japón, donde esta prolífica serie, que lleva la friolera de cuarenta y siete entregas, es un auténtico fenómeno, con millones de ejemplares vendidos y adaptaciones al cómic, la televisión y los videojuegos.

En resumen, si te gustan las novelas de misterio a la antigua usanza, y te apetece pasar un buen rato sin buscarle tres pies al gato, no lo dudes, llévate a Holmes a casa.

sábado, 11 de febrero de 2017

LADY KILLER


Qué, ¿ya echabais de menos vuestra ración de sushi literario?

Pues no dejéis de hincarle el diente a nuestro sabroso artículo en elemental sobre un viejo conocido de esta sección, Seishi Yokomizo, y sobre todo, de paladear la deliciosa reseña que el Grissom de Buenavista (y mejor oído, que el interfecto es otorrino), nos ha preparado.

¡Buen provecho! O como dirían en japolandia, ¡Itadakimasu!
 
 

Ladykiller, de Masako Togawa.
Por Miguel Esparcia.

 
Masako Togawa (1933-2016), ha sido una de las figuras con más éxito dentro de la novela negra japonesa. Mujer polifacética, siempre entregada a las artes, destacó en su país como cantante, actriz y   creadora de series televisivas de gran éxito.

Huérfana  de padre, en una familia en la que su madre tuvo que luchar para sacar adelante una familia numerosa en un país con una estricta estructura social, donde la mujer siempre ha estado discriminada, en un segundo plano, y en una época más que convulsa en el país nipón, podemos imaginar que sus inicios no fueron fáciles.

Comenzó como cantante de cabaret, consiguiendo un éxito notable, y  se ha pensado siempre que en sus creaciones  había algo autobiográfico.

Saltó a la fama cuando ganó el premio de novela negra Edogawa Rampo en 1962 con su primera obra, “la Llave Maestra”. Posteriormente publicó “Lady Killer” (1963) y “Un Beso de Fuego” (1985), con gran éxito de ventas a nivel mundial.

Cumple ciertos criterios característicos de la novela negra japonesa, que la diferencia de la occidental. La temática es cruel, sórdida. El sexo, los celos (el juego también), son ejes centrales del comportamiento de los personajes, y sobre todo, la venganza, el crimen, están hilados de forma reposada, parsimoniosa, incluso poética. No parece que hayan rencores satisfechos de forma iracunda o furiosa.

Los japoneses toman el té y el baño muy caliente, pero el crimen más bien lo prefieren en frío.

Lady Killer, ya desde su título, no deja lugar a la duda, hay una mujer asesina.

Una mujer que asesina por venganza. Venganza movida por la locura. Venganza sobre un Hombre, un canalla moral, que apaga sus necesidades sexuales insatisfechas con mujeres, también en cierto modo, necesitadas. Son sus trofeos, pero nuestro personaje, Sr. Honda, se caracteriza por ser un seductor, un Don Juan a la japonesa, un observador minucioso, un estratega, un hombre encantador…

Seduce a las mujeres, pero son amor de un día, es un verdadero depredador, pero un gentleman del amor efímero, si se me permite la expresión.

Es además un profesional con éxito, un casi héroe hematológico de la juventud, casado con una mujer de familia rica, pero ¿qué origina esa necesidad?  ¿De dónde nace esa insatisfacción?

La novela narra, de forma sencilla, ágil, rápida y cautivadora, una trama en la que la venganza no es violenta, no es física, no es sangrienta, pero no por ello menos atroz. Una orquestación de actos, datos, detalles que se ceban en nuestro Don Juan nipón. Un entresijo de fenómenos  que arrojan a nuestro personaje hacia  una muerte segura si no demuestra  su inocencia. ¡Qué paradójico!

 
Un rompecabezas que a base de una investigación laboriosa, llega a la conclusión del caso, no sin un giro final inesperado que sorprende al lector.

 
Una lectura rápida, agradable…. Y yo creo que recomendable. Del resto te encargas tú.

domingo, 5 de febrero de 2017

UNOS DÍAS IRREPETIBLES


Barcelona es una ciudad muy especial para mí, aunque llevaba sin pisarla media vida. Doce años. Desde que me refugié en ella, recién perdida la vista, para ver (curiosa paradoja) si un ensayo clínico con tecnología rusa de la Guerra Fría (y no es broma, ni ciencia-ficción), obraba el milagro. Meses muy duros, que no obstante, recuerdo incluso con nostalgia por lo bien tratados que fuimos por todo el mundo.

En todo eso pensaba el miércoles pasado, cuando después de una hora de trasbordo en Valencia, montaba en un TALGO de tiempos de Agatha Christie rumbo a la Ciudad Condal. Un larguísimo viaje (más de tres horas y media) que la próxima novela de Arretxe (en que aparece un vendedor de cupones ciego con mi nombre) hicieron que se me pasaran volando como si fuera un AVE.

Cuando llegamos a la estación de Sans, Para hacer tiempo mientras esperábamos, pregunté a mi IPhone qué temperatura hacía. 16 grados. Nada que ver con los que había en Cuenca a las 8 de la mañana, cuando SIRI me había contestado: ¡Qué frío, hace 2 grados.!

Al poco, llegó Gori Doltz a recogernos con su coche. Y al rato, estábamos en su casa. Un estupendo piso en pleno barrio de Gracia con un salón y un patio dignos de una sitcom americana. Allí nos esperaba Julia para comer un estupendo no se qué (véase estofado de carne, en catalán) que para sorpresa de propios y extraños (soy de los que piensa que la cuchara, solo para los postres) me supo a gloria bendita.

Como el primer acto de Barcelona Negra empezaba a las 16.30, no hubo tiempo para mucho más. Pillamos un taxi, y salimos pitando para el Liceu.
 
Cuando entramos, el salón estaba petado. ¡Y eran las 4.30! Casi cuatrocientas personas escuchaban embobadas al pollito Rabelo, Marcelo Luján y Carlos Zanón miermoderados por el hermano Bassas, homenajear a Manuel Vázquez Montalbán. Una mesa que tenía el morbo añadido de que, como muchos sabéis, Zanón revivirá a Pepe Carvalho el año que viene.

Todo genial, hasta que Bassas termina con una cita de Montalbán de tintes futbolísticos, que por supuesto consiguió una ovación del público, y que a mí me dieran ganas de aplaudirle entre las piernas y darle el Tormo Negro póstumamente.

A la salida, buffet libre de besos y abrazos para Marta, el señor Rubio, el plumilla Galindo, Ilya Alrevés y los que habían participado en la mesa. Tantas ganas había de cháchara que cuando nos quisimos dar cuenta, se había acabado la siguiente charla, en que participaban dos autores europeos recién publicados con una pinta estupenda….y como tenían tanta cola para firmar, me quedé sin que me dedicaran un libro que me había llevado desde Cuenca.
Y es que, la sala del Liceu estaba tan abarrotada, que no tuvimos otra opción que volver al salón a toda prisa, si queríamos coger sitio para escuchar a Paco Ignacio Taibo II, Antonio Soler y Andreu Martín departir sobre la Barcelona de los años 20 y el pistolerismo. Una interesantísima mesa redonda, excepcionalmente moderada por Antonio Baños, que solo fue superada por la cuadrada que le siguió, en que tuvimos el placer de cenar con Andreu Martín y su interminable repertorio de anécdotas.
  Para cerrar la noche perfecta, nos reunimos de nuevo con Bassas, Zanón, Luján y cía para tomar unos cócteles en “Boadas”. Y claro, como servidor es abstemio, tuve la feliz idea de pedir un combinado sin alcohol que ipso facto me convirtió en motivo de pitorreo general y candidato number one a coordinar “Pluma negra”, el primer festival homocriminal de España.

Y más, cuando juré sobre la foto de Montalbán que presidía el local, que se me estaba subiendo a la cabeza.

Total, que nos dieron las mil. Aún así, cuando volvimos a casa de Gori, todavía teníamos ganas de palique y estuvimos un rato de charleta y copas antes de irnos al sobre casi a las tres de la mañana.

Un suicidio ritual en toda regla, si tenemos en cuenta que al día siguiente tenía una entrevista con Rosa Ribas a las 9.30 en radio El Prat.
 

Pero como somos unos cumplidores, a la hora acordada estábamos en la puerta, justo a tiempo para abrazar a Juan, el padre de Rosa. Y a las 9.15 entrábamos en el estudio, al que pronto llegó Rosa medio afónica. Un vozarrón de ultratumba, ideal para hablar de su próxima novela, protagonizada por un hombre lobo, que acaba de ganar el premio Letras del Mediterráneo.

Y bueno, pese a que en un principio no sabía qué demonios pintaba yo allí (cuando el locutor me preguntó como quería que me presentara, como coordinador de un club de lectura, animador cultural….le dije que como alguien de Cuenca), he de reconocer que la entrevista salió muy bien. Aunque cuando terminamos y pregunté cuando se emitía y me dijeron que era en directo, por un segundo me eché las manos a la cabeza de pensar en todas las chorradas que había dicho en antena.
Terminada la faena, y después de desayunar, pude al fin conocer al santo de Rosa, el Santo Klaus. Un risueño alemán, de español casi perfecto, con el que congeniamos al segundo. Y después de darle un besazo a Montse, la madre de Rosa, dimos un paseo por los dominios de “La marquesa del Llobregat”, que nos presentó a su tía, la inspiración de Ana Martí. Para rematar esta mañana inolvidable, nos invitaron a un restaurante donde comimos el mejor cordero que he probado en mi vida.

Y para celebrarlo, mi padre me bautizó con el vino, y tuve que volver a Barcelona con una camisa de Juan.

Cuando entramos al Liceu, el primer acto de la tarde todavía no había acabado. Era una mesa de autores catalanes en catalán. Pero en cuanto Rafa Melero nos vio, cambió al castellano para que “su amigo Sergio de Cuenca” pudiera entenderlo. Un detallazo que se mereció un gran abrazo, durante las cervezas que siguieron.

En el bar, Ilya nos presentó a Sebastiá Benasar, un experto en novela negra y autor mallorquín que acaba de publicar una novela titulada “El imperio de los leones” que estoy devorando con fruición en estos momentos. Y aprovechando que era una enciclopedia andante, nos acompañó al Ayuntamiento para el evento más importante de BCNegra: la entrega del premio pepe Carvalho.

Una ceremonia donde Ada Colau rindió tributo a Paco Camarasa, que días atrás había anunciado que por problemas de salud sería su último año al frente del festival, y a Denis Lehane, el ganador de este año con un recinto abarrotado de público.

Toda una lección de compromiso político con la cultura y de pasión ciudadana por la lectura que me dio mucha envidia sana.
 
De camino a la fiesta del premio en el Centro Cultural del Born, nos encontramos con Víctor, Eva y Manzano, y cuando llegamos al lugar del ágape también con Aro Sáinz de la Maza, con el que quedamos al día siguiente para que nos enseñara las principales localizaciones de su última novela. Y gracias a Galindo, tuve oportunidad de charlar cinco minutos con Lehane, y de hacerle un video en plan forofo.

Agotados después de un día tan ajetreado, volvimos a coger un taxi para la pensión Casa Gori. Sin embargo, esta vez, una manzanilla me dejó fuera de combate en el primer round.

A las 11.30 otro taxi nos dejó a las puertas del mercado de la Barceloneta, el antiguo barrio de pescadores donde vive Milo Malart, el protagonista de la serie creada por Aro. Y allí estaba él, tan afable y friolero como siempre, para hacer de cicerone con un anorak a 18 grados. Un paseo de tasca en tasca que terminó en “Negra y criminal”. Una pena, que Camarasa no escuchase el teléfono, entrar en la mítica librería habría sido el broche de oro a una mañana tan mágica.
Pero como a falta de pan buenas son tortas, nos tomamos una caña en “El vaso de oro”, la mejor cervecería de la ciudad, y una paella de marisco que daba mil vueltas a cualquier valenciana que yo haya probado en “El sheriff”, donde Aro insistió en invitarnos.

Prepárate, amigo, cuando vengas por Cuenca, pienso cebarte como un cochinillo.

A las 4, en la sala BARTS, con aforo para 900 personas, asistimos al entrañable homenaje a la Semana Negra que hicieron Mariano Sánchez Soler, José Luis Muñóz, Paco Ignacio Taibo II, David C. Hall y Andreu Martín. Después de las batallitas de los veteranos, entraron en escena Lorenzo Silva, Dolores Redondo y Sergio Vila-SanJuán para una interesante mesa sobre periodistas e investigadores impecablemente moderada por Pilar Argudo. Y como guinda del pastel, Antonio Lozano entrevistó a Paco Ignacio Taibo II y Denis Lehane.

Tras conseguir que el de Boston me firmara cuatro libros (incluido el que servirá como premio para nuestra liga deductiva), otro taxi nos llevó a casa para la fiesta que Gori había preparado. Un evento donde al fin pude conocer, entre otras muchas e interesantes personas, al grandísimo Carlos Puyol, reencontrarme con Aro (que pese a que le había ayudado a prepararla durante nuestra comida, seguía atacado porque al día siguiente tenía que moderar una mesa redonda) y a Charo, una lectora voraz de género a la que inmediatamente fiché para nuestro club.

Y entre risas, cotilleos y proposiciones más o menos honestas para que les invitásemos al club, volvieron a darnos las mil.

Tras un sueño tan breve como reparador y una buena ducha, preparamos las maletas y cogimos el enésimo taxi para no perdernos el bautizo moderador de Aro. Una mesa con Claudio Cerdán, Félix Modroño, Santiago Álvarez y Miguel Pajares que, aunque Aro me hizo caso con algunas preguntas, salió bastante bien.
 
Y para cerrar el festival, Paco Camarasa y Antonio García Iturbe, comisario y subcomisario de BCNegra, presentaron “Sangre en los estantes”. Un acto de lo más emotivo, que como no podía ser de otra forma, terminó con un rendido aplauso a Paco.
 

A la salida, pude abrazar a Claudio, y tomarnos algo con todos antes de comer a toda prisa y montarnos en el tren de vuelta a Cuenca.

Por el camino, antes de que me venciera el sueño, pensé, agradecido, en lo mucho y bien que todo el mundo se había portado con nosotros. En la gran familia en que se ha convertido el mundillo de la novela negra. Una gran familia por la que merece la pena seguir luchando.

Y que, aunque han sido unos días irrepetibles, espero repetir el año que viene.

sábado, 28 de enero de 2017

ENTREVISTA CON JOE ÁLAMO


 
Joseph Elías Álamo, Joe para los amigos, nació en 1960 en Leamington Spa, Reino Unido, pero reside en Valencia desde la infancia.
 Empezó a escribir a la tierna edad de cuarenta y cinco años, como el mismísimo Raymond Chandler. Y al igual que el maestro, lo hizo en revistas, resultando finalista de numerosos certámenes de relato y participando en antologías como la Z Vol. 2 , donde hizo su primera aparición Tom Z Stone.
 En 2007, debutó como novelista con “El enviado”, una maravillosa novela disfrazada de recopilación de relatos fantásticos, que Kelonia recuperó en 2013.
Ese mismo  año, todavía dentro del género fantástico, pero de tintes más oscuros que una película de Tim Burton es la originalísima “Lado extraño” publicada por la desaparecida editorial Hilarion en 2013, que se reeditará próximamente.
 
 ¿Qué hay de extraño en ese lado? volverás alguna vez a ese mundo?

 Extraño es lo más cercano a nosotros, porque es lo que siempre vemos pero en lo que no nos fijamos. A partir de ahí, la idea de escribir una fantasía al revés me sedujo. Hay referencias a muchos cuentos clásicos, mal llamados infantiles, y lo que surgió fue Lado Extraño. No quiero entrar en más detalles, prefiero que los lectores sean quienes descubran a qué me refiero con ese 'Lado Extraño'.

 
Dentro del género negro debutó en 2010 con “Penitencia”, un atípico thriller de tintes sobrenaturales, acerca de un despiadado asesino en serie.

Pero ha sido con la trilogía protagonizada por el detective privado Tom Z Stone, cuya primera entrega fue publicada originalmente por la línea Z de Dolmen en 2011, con la que ha tenido más éxito, alzándose con el premio Pandemia a la mejor novela zombi en 2011 y el Tormo Negro que el club de lectura las Casas Ahorcadas conceden a la mejor novela negra del año en 2012.
 
¿Es Tom tu criatura favorita?

 Sin duda. Siento cariño por Tom, sobre todo por sus debilidades y su afán de superarlas. Es consciente de sus limitaciones y nunca recurre al camino fácil. Tiene sus principios y se atiene a ellos, aunque quizá no sean los mejores principios del mundo.

 
Hemos visto detectives muertos de hambre, medio muertos, a punto de morir, incluso muertos en vida, pero ningún muerto viviente…. Ninguno, hasta Tom Z Stone. ¿cómo se te ocurrió parir un zombi detective? Quiénes han sido tus inspiraciones dentro del género?

 
Quería crear un anti héroe, un perdedor, alguien con una espada de Damocles sobre su cabeza, que a pesar de que su mayor deseo sería desentenderse de todo, no lo hace por respeto a unos principios que en cierta manera, son su único asidero a la cordura.

Tom tiene su espada de Damocles particular: es un reanimado con cuatro años de esperanza de vida.

En cuanto a inspirarme, reconozco que a la hora de construir el personaje, fue el Bogart de 'El Halcón Maltés', 'El Sueño Eterno' o 'Casablanca' el que me ayudó. En otros aspectos, diría que me he “servido” de películas como Blade Runner, comics como Hell Blazer o libros como los de King en lo que a tratamiento de personajes se refiere. No puedo negar la influencia de Conan Doyle y Agatha Christie a la hora de construir una trama con “imprevistos”, y seguro que hay muchas otras influencias de los que no soy consciente.

 

Los tres títulos que componen la trilogía, Imagine , Let it be y All you need is love, son canciones de los Beatles, ¿cuál es tu favorita? ¿Y qué relación tienen los de Liverpool con la serie?

 
Bueno, sin ánimo de ser puntilloso, 'Imagine' es sólo de Lennon. En cuanto a la canción que más me gusta, depende del momento. Ahora mismo, te diría que Imagine. (Acabo de ver las noticias, así que...).

Me crié con Los Beatles. Los escuché durante mi infancia en Inglaterra y forman parte de una de las mejores épocas de mi vida. Por no mencionar que son la mejor banda que ha habido y habrá.

 

Los muertos vuelven a la vida tras el llamado fenómeno reanimación, del que iremos sabiendo más gracias a los numerosos relatos intercalados en las novelas, ¿podrías hablarnos un poco del FR? ¿Y qué es la ley de decaimiento, aparte de lo que pasa en la bragueta a partir de los cincuenta?

El Fenómeno Reanimación es mi justificación para traer a la vida a los muertos y además, poder crear un contexto temporal distinto para poder describir la Valencia donde se desarrolla la historia como un Chicago años 30.

La Ley del Decaimiento hace referencia a la esperanza de vida de los reanimados, cuatro años, y a que antes de volver a la tumba, pasarán por un periodo en el que se convertirán en un zombi al más puro estilo George Romero.


 Como buen detective, Tom tiene una secretaria, Mati, una chica de armas tomar con la que mantendrá un amor imposible a lo largo de la trilogía, ¿es Mati tu lado femenino? ¿Debo pedirte matrimonio para casarme con ella?
 

Mati me sorprendió también a mí. En principio, iba a esbozarla como una secretaria florero, pero el personaje cobró fuerza y trascendencia con lo que se convirtió en co-protagonista. No sé si es mi lado femenino, aunque más de una lectora me ha comentado que es un personaje muy bien construido, lo que me alegra.

No. No te casarás con Mati.

  Y como en toda novela negra clásica, también hay una femme fatale, Eva Espinosa, que irá ganando en protagonismo y humanidad entrega a entrega, ¿podrías presentarla? ¿Podrías presentármela?

 
Eva es la mujer de un tipo muy, muy peligroso. Es un personaje que parece todo presencia física, pero a lo largo de la trilogía demuestra que es mucho más que un cuerpo bonito.... que también lo es.

Te la presentaré, si quieres. Ya te apañarás con ella.

 
 Por supuesto, Tom Z tendrá que investigar diversos casos,  como unos mensajes amenazadores que recibe Eva en la primera, o la desaparición del hijo de un extremista religioso  en la segunda, pero en todas termina buscando un serial killer como en la tercera y “Penitencia”,  ¿por qué hay tanto asesino en serie, en la de Tom?
 
Son fascinantes. No es que los admire, nada más lejos. Pero me fascinan. Me hacen preguntarme qué ocurre en la mente de algunos seres humanos para llegar a cometer ciertas atrocidades. Soy de los que creen en el Mal, con mayúscula. Es verdad que existen desequilibrados mentales que cometen crímenes impulsados por su enfermedad, pero en otros casos estoy convencido de que simplemente son Malos, Perversos. Curiosamente, en mis libros diría que el Mal no está sólo representado por mis asesinos en serie, De hecho, alguno de ellos es más digno de compasión, que otra cosa.

 
En casos como este, en que los libros están escritos en primera persona,  resulta inevitable preguntar,  ¿en qué os parecéis Tom y tú, aparte del olor a muerto?
 
Nunca pensé que alguien me haría esta pregunta... Ja, ja, ja! No lo sé, aunque muchos dicen que Tom es Joe, tufo incluido.

 
All you need is love se inicia con el funeral de Tom, ¿vas a rematar al muerto viviente, o habrá más entregas?

Eso es algo para lo que no tengo respuesta todavía... Por ahora estoy con una precuela y quizás...

 
Por último, ¿podrías recomendarnos alguna novela negra para hacer más llevadera la empinada cuesta de Enero?
 

Os recomiendo 'Blancanieves debe que morir' y los comics de Blacksad.

domingo, 22 de enero de 2017

EL FESTIVAL MÁS ESPECTACULAR



Desde su primera edición, tuve claro que Pamplona Negra no era un festival más, ni como los demás.
Su organizador, mi hermano Bassas, tiene una creatividad fuera de lo común, y una capacidad para el espectáculo como no hay dos.

Y como veréis, si seguís leyendo, este año, se ha superado.

Salimos para Navarra el jueves, antes de que pusieran las calles. Un viaje largo y con trasbordo en Madrid. Suerte que la compañía de JM Mulet (al que nos encontramos en Atocha) hizo algo más llevadero tanto chaca cha y tanto tren.

Cuando llegamos, a eso de las tres, Bassas y Cristina Fernández (la traductora y santa de Arretxe) nos esperaban ya para llevarnos al restaurante. Al poco, Rafa Melero también se unió a la mesa, y entre risas y chascarrillos, llegó también Marta Leer sin prisa, y cuando nos quisimos dar cuenta, era la hora de dirigirnos al Baluarte para el primer acto de la tarde.
Una mesa sobre el mal moderada por el mierderator del Rey en que participarían el propio Melero, la psiquiatra y escritora María José Moreno, Reyes Calderón…. y un exorcista. Sí sí, habéis leído bien. Un madero, una psiquiatra, una autora de éxito y un exorcista, que hablaron, literalmente, de lo humano y lo divino, que dejó a los cerca de 200 asistentes con ganas de más (especialmente, sobre el noble arte de combatir al demonio).
Y aún más, me gustó el siguiente acto: la charla sobre criminología de J. M. Mulet, que, si nada lo impide, tendremos el gusto de disfrutar en las Ahorcadas dentro de unos meses (más información, próximamente). Una lección magistral no solo de la historia de la criminología, que también, sino de cómo captar la atención del respetable digna del mismísimo Bassas, que dejó las trescientas bocas presentes abiertas de par en par.

Tras despedirnos de Mulet, pusimos rumbo a Arbizu, donde Il castrato di Basauri nos esperaba para presentarnos a la pequeña Mai. Una risueña muñequita de 20 meses, que, pese a balbucear un indescifrable cruce entre vietnamita y euskera solo apto para Iker Jiménez, hizo que se nos cayera la baba (especialmente a mi padre, que cada vez está más claro que quiere ser abuelo).

A la mañana siguiente, mientras el pitufo estaba en la guardería, aprovechamos para dar un paseo por el pueblo y descubrir que… me gusta el vermut.

Así que, ya sabéis, nenas, aquí tenéis a vuestro chico Martini.

Después de comer y despedirnos de la familia Arretxe, il castrato nos dejó en el hotel Tres Reyes. Y en cuanto cruzamos sus puertas, nos encontramos con Víctor, la encantadora novia de alquiler de Bassas y al rato, también con Pere Cervantes. Besos, abrazos, y cagando leches al Baluarte para la prueba de sonido.

Y es que, a las 18, tuve el honor de presentar la conferencia de Víctor del Árbol sobre los personajes. Una lección magistral de literatura del más alto nivel (que habría hecho las delicias de Juanita), que tuvo su frikada contrapartida en el siguiente acto: la teatralización de la selección de un jurado popular a cargo de un fiscal real. Un acto supercurioso, de esos que solo se le ocurren a Bassas.

Y me habría encantado quedarme a la película basada en “Vientos de Cuaresma”, la tercera novela sobre Mario Conde del cubano Leonardo Padura, pero como no todo iba a ser cultureta, después de que el gran Jesús Lens la presentara (y le atizásemos un abrazo Teletubbie) nos fuimos a cenar un chuletón digno de Pedro Picapiedra.

Algunas copas y horas de sueño más tarde, Lens y servidor estábamos echando un vistazo a los materiales que algunos forenses habían dispuesto en el Hall de Baluarte, antes de colarnos en plan malote en un taller juvenil sobre grooming que Pere hizo con chavales. Una charla disfrazada de juego de rol que nos tuvo a todos flipando (y que pienso colar en mi programación para la oposición como sea).

Entonces, para ir abriendo boca antes de comer, otra ración de abrazos. Esta vez, para juan Mari Barasorda, el organizador de la deliciosa “Bruma Negra”, y uno de los tipos más frikis y majos (vestidos, afortunadamente) con los que servidor ha tenido el placer de conocer desde que lleva en el mundillo noir.

Mención aparte merece (aunque yo no me enterase de la misa la media) la demostración canina que después hicieron expertos de la policía foral de Navarra.
 

Y como a esas alturas, ya había ganusa, volvimos grupas hacia el hotel Tres Reyes, para uno de los platos fuertes de este año: un menú noir presentado por Juan Mari Barasorda y preparado por Xabi Gutiérrez, autor y jefe de innovación de Arzak. Un menú alucinante inspirado en novelas de personajes como nuestro querido Corominas, la Amaya Salazar de Dolores Redondo (con la que tuve el placer de compartir mesa) o del Germinal de “La víspera de casi todo”. Una maravilla culinaria que, pese a que yo pensaba que me iba a hacer añorar el kebab de la Plaza España, me reconcilió con la alta cocina.
 
Después de la charla de Dolores Redondo con el bueno de Jesús Lens, llegó la apoteosis final: un concierto de bandas sonoras de cine negro. Una maravilla, con la aparición estelar de Basas que pistola de juguete en mano, abrió fuego contra el cuarteto de jazz.

Como ya es habitual, al acabar el festival, los autores autóctonos nos agasajaron con otra cena baja en calorías en una sociedad gastronómica. Una noche para el recuerdo, gracias a las portentosas dotes adivinatorias de Fátima Frutos que, entre otros arriesgados augurios, leyó en mis manos que el destino me tenía deparado pasar por el altar en menos de cinco años ¡con una escritora de novela negra madrileña!

Así que, ya sabéis, solteras conquenses de oro, si no os dais prisa… ¡puede que alguna lagarta del foro se os adelante!

Por desgracia, esta mañana tocaba despedida. Levar anclas, y volver al chaca chá del tren y la rutina.

Aunque después del festival más espectacular que nunca he visto, ya estoy deseando que llegue la cuarta Pamplona Negra.

sábado, 14 de enero de 2017

EL ARTE MÁS ÍNTIMO



 

 
EXQUISITE CORPSE O EL ARTE INTIMIDATORIO DE POPPY Z BRITE
 
Por Nieves Guijarro
           
 “….Me llamo Andrew Compton. Entre 1977 y 1988 asesiné a veintitrés niños y jóvenes de Londres. Tenía diecisiete años cuando empecé y veintiocho cuando me cogieron. Durante todo el tiempo que permanecí en prisión sabía que, si me dejaban salir, seguiría matando. Aunque también sabía que no me dejarían salir.

            Mis chicos estaban de paso en la ciudad: no tenían amigos, estaban hambrientos, borrachos y enganchados a la excelente heroína paquistaní que corría por las venas de Londres desde los alocados años 60. Les daba comida, té, un sitio caliente en mi cama y los pocos placeres que mi cuerpo les podía ofrecer. A cambio, lo único que les pedía eran sus vidas....”

 
            Exquisite Corpse (1996), inexplicablemente renombrada El arte más íntimo para la edición española, es la tercera incursión en el mundo de las letras de Poppy Z Brite (25 de mayo de 1967, Nueva Orleans), prolífica autora de género Estadounidense que cuenta en su haber con una amplia lista de nominaciones y premios en prestigiosos certámenes literarios. Se dice de Poppy que su obra es “rica, sensualmente gratificante y perversa como un pastel de chocolate guarnecido con ácido” (Alex S. Johnson, Poetic Gore), y lo cierto es que la dama de Nueva Orleans se ha encaramado en uno de los listones más altos gracias a su extensa creatividad, apasionada dedicación y, sobre todo, desinhibida provocación.

           
            Muestra del inabarcable talento de la mencionada Poppy es este Exquisite corpse, curiosa mezcolanza de biopic y acción coral ambientada a medio camino entre Birmingham y Nueva Orleans. Dotada de una alta capacidad introspectiva, la novela sumerge al lector en la intimidad de Andrew Compton, un asesino en serie con tendencias necrófilas condenado a cadena perpetua en la prisión de Birmingham que logra huir de su destino gracias a un curioso plan que, a decir verdad, resulta ciertamente inverosimil. Forman también parte de este urdido entramado, personalidades tan sugerentes e histriónicas como Jay Byrne, un frustado asesino homosexual y antropófago, Lush Rimbaud, locutor y contertulio de una emisora pirata, seropositivo y violento y Tran Vihn, un guapo y joven vietnamita que, esclavizado por las drogas, busca dejar atrás una vida desesperada.

 
            Pero, por encima de toda esta maraña de conexiones abocadas al más terrible de los destinos, destaca la historia de un encuentro, de ese momento en que dos almas confluyen y se tocan, uniéndose ya irreversiblemente. Eso es lo que sucede cuando Jay y Andrew se conocen y deciden dar rienda suelta a sendas depravaciones en una lujosa mansión del barrio francés de Nueva Orleans. Vileza, depravación, obsesión enfermiza y un repugnante grafismo que, a lo largo de 288 páginas, harán las delicias de todos los amantes de la literatura más insidiosa y provocativa del siglo XX. No en vano, la escandalizante obra de Brite fue nominada al premio Stoker en la categoría de mejor novela en el año 1997, reconocimiento al cual la autora pudo acceder en tres ocasiones más gracias a su relato corto The Ash of Memory y sus novelas Lost Souls y Drawing Blood. Así, Poppy Z, Brite se convierte en una de las autoras más veces nominada a este galardón que la asociación de escritores de terror (HWA) otorga desde el año 1987, considerado ya a la altura de los mismos Oscars.

 
            Muy a pesar de haberse ganado un nombre de peso entre los amantes de la literatura de terror y fantástica, la autora afirma rehuir de esta clase de condicionantes y es por ello que, en una entrevista para la web Barcelona review, aportó unas reflexivas declaraciones acerca de su negativa al encasillamiento:
 

            “Las etiquetas son herramientas de marketing y, como tal, apestan. Con ello, no rechazo el género con el que me inicié en la literatura y que ha tenido gran influjo en mi trabajo, pero, por otro lado, no quiero que mis libros acaben apretujados en la parte trasera de las librerías, donde la mayoría de la gente a quien le podrían gustar no pueda encontrarlos. En su favor, debo decir que Simon & Schuster no han comercializado “Exquisite Corpse” como un libro de terror, y algunos libreros lo están sacando de esta sección. En cuanto a mis dos anteriores novelas, una era un relato de vampiros y el otro la historia de una casa embrujada, por lo que no puedo quejarme demasiado. Obtengo mucha publicidad por el “boca a boca”, y sé que la mayoría de las librerías gay y lesbianas los venden, y eso es bueno.”

 
            Este último punto es también una importante característica de la producción literaria de Poppy, ya que la mayoría de sus personajes son bien homosexuales o de sexualidad ambigua. Precisamente, fue en torno a este fetichismo tan sui generis que la autora realizó unas declaraciones para el espacio digital El arco de papel:

 
            “Es justo lo que soy. No hablo de gente gay con el propósito de hacer apología. Escribo de lo que conozco, de la gente a la que amo y de los personajes que comprendo. Mis primeras novelas se hicieron populares de a misma manera que muchos personajes gays en los libros actuales de la saga “Liquor”. No me veo como una autora activista de los derechos de los gays, aunque espero que llegue el día en que el hecho de que yo escriba a través de os ojos de los personajes gays no sea tan inusual que haya que mencionarlo, porque querrá decir que los retos que aún afronta la comunidad gay (matrimonio, adopción, etc.) serán aceptados como derechos humanos básicos.”
           

            De esta forma, no solo existe esa tendencia a la relegación de Poppy a un único género, sino que también se ha tachado a su tercera novela como un intento de intimidación del lector a través de los actos de deshumanización de sus personajes principales, sobre todo de la depravación de Compton, llegándose a afirmar que, en su fondo, constata una página más en la literatura de la pornografía de la violencia. Sin tapujos, la autora ha confesado públicamente ser una gran amante de la literatura pornográfica y, también, comprender que no a todo tipo de lectores les resulta sencillo descifrar el propósito de sus personajes. Más positivamente, la obra no pasa por alto ante ningún ojo crítico sin recibir un merecido hincapié en la fuerza emocional de sus protagonistas y su ligereza en el estilo narrativo, aunque si bien, como se comentaba anteriormente, los premios Stoker la favorecieron, no sucedió así con los Lambda, a los cuales fue nominada en convocatorias anteriores por sus novelas Lost Sould y La música de los vampiros. Para el critico de Lambda, su extensión era demasiado exigua y con menos atmósfera que los anteriores trabajos de la autora. Parece ser, también, que ciertos sectores del sexo femenino pudieron asegurar que la obra resultaba ofensiva para la comunidad gay, aspecto que no resulta claro del todo y que, en todo caso, solo  ha logrado nutrir la extensa polémica que circula alrededor de este trabajo .

 
            No apta para estómagos sensibles, Exquisite corpse representa la transgresión llevada a los límites más perversos y oscuros. Un paseo por el lado más salvaje de la degradación humana capaz de hacer sombra al mismísimo Bateman de Easton e, inclusive, a la depravación constante de  Guillaume Apollinaire en Las once mil vergas,  perfectamente apta para ser incluida en los primeros puestos de una lista de libros tabús. Explosivo cocktail en el cual se mezclan constantes reminiscencias a la psique de Jeffrey Dahmer y, más de lejos, me atrevería a decir guiños a la metodología de Albert Fish y John Wayne Gacy, todo ello convenientemente aderezado de fluidos corporales, desmembramientos y delicatessen varias como antropofagia, necrofilia y un ambiente suburbial de una decadencia demoledora.

 
            Alejada ya de estos inquietantes derroteros desde el año 2000, Poppy nos ha dejado para cumplir otros menesteres muy alejados de sus conocidas tendencias, realizando críticas culinarias para un periódico de Nueva Orleans e imbuida en otros proyectos como The value of X o la saga Liquor (D*U*C*K), protagonizada por una pareja de cocineros homosexuales. Tras comenzar en el año 2010 su proceso de cambio de sexo, anunció oficialmente su retiro en junio de ese mismo año, adoptando el nombre de Billy Martin. Pero, a pesar de no sentir ya esa relación que la unía a sus personajes literarios y, en sus propias palabras, haber perdido su capacidad para interactuar con su obra, su inmenso legado es absolutamente imborrable, tanto como para lograr atrapar a olas de generaciones venideras.
           

            Sin duda, una lectura exquisita y una oportunidad de oro para conocer en profundidad el peculiar universo de Poppy Z. Brite.

domingo, 8 de enero de 2017

UN ADELANTO DE ALL YOU NEED IS LOVE




Epílogo

 Miércoles, 31 de diciembre del 2014

 Who wants to live forever

when love must die?

Queen.

 
Ese soy yo. Sí, el que va en el féretro sobre los hombros de sus amigos. Son cuatro y deben ser fuertes porque esos trastos pesan lo suyo, por no mencionar al difunto, que en este caso son ochenta kilos más.
Nunca me había detenido a pensar en que tenía cuatro amigos, pero así son las cosas: uno no piensa en lo que tiene hasta que lo pierde.
Encontraron el cuerpo en el despacho. A oscuras y sentado en la silla tras el escritorio. En la mesa, una botella vacía de Jack Daniels acompañaba a un cenicero lleno de colillas viejas. Me había dado un homenaje antes de partir.
La primera agente que entró al despacho me creyó dormido hasta que encendió la luz y vio que me había volado la sesera de un tiro. Estaba derrumbado sobre la mesa y el olor a sangre y pólvora se mezclaba con los del bourbon y humo. Aún conservaba el arma en la mano: una S&W modelo 29 con un cañón de cuatro pulgadas y munición magnum. La herramienta de Mati. Ella declararía más tarde que debí quitársela en un descuido. No es cierto, la dejó ella misma.
—Tom usaba una Iver Johnson del 32, la S&W resulta más fiable si quieres volarte los sesos —explicó cuando la interrogaron.
No hubo mucho qué investigar, la certeza de que la Ley del Decaimiento estaba volviendo a ganar la batalla a pesar del suero de la doctora Godwin, fue suficiente argumento para justificar el suicidio.
—El Sr. Stone jamás quiso convertirse en un terminal —declaró Garrido a la prensa—. Ante los indicios evidentes, optó por la Salida Hemingway.
Un periodista preguntó por lo ocurrido en la mansión de Eva Espinosa y si no había sido el sentimiento de culpabilidad el motivo real de mi suicidio, en lugar del temor a convertirme en un terminal. Garrido dudó entre mandar al tipo a la mierda o ignorar la pregunta. Fue prudente, ignoró la cuestión y mandó al periodista a la mierda. Añadió que Tom Z. Stone —yo mismo, sí— era uno de los mejores hombres que había conocido, un profesional íntegro, una persona excepcional y bla, bla, bla, bla....
Sé que Garrido quería dejarme en buen lugar, pero ya me importaba muy poco lo que la gente pensaba de mí cuando estaba vivo, menos aún cuando morí de un ataque al corazón y volví el día del FR, así que ahora...
Ahora es el momento adecuado para echar la vista atrás y repasar los recuerdos que arrancaron hace menos de una semana, el día de Navidad, cuando me recuperaba de los efectos del Suero Godwin y albergué la esperanza de una vida mejor.