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domingo, 19 de noviembre de 2017

Todo esto te daré, de DOLORES REDONDO.


Por Aurelia Martín Mayordomo.

La trama se desarrolla en la Ribeira Sacra, una de las zonas más bellas de Galicia, donde va Manuel, cuando le avisan que su marido ha muerto en un accidente.

En ese momento, descubre que Álvaro, su marido, tenía una doble vida que desconocía. Era marqués de una de las familias más poderosas del lugar, pero que había sido despreciado por su condición de homosexual.

Entonces, se ve preso de sentimientos y emociones que lo desbordan, y solo la amistad que entabla con un guardia civil y un cura le ayudan a reponerse y a descubrir que Álvaro fue asesinado.

Y gracias a un niño, hijo del hermano muerto, que introduce en los bolsillos de Manuel pétalos de gardenias como si fueran las migas de pan del cuento de Hansel y Gretel, lo inducen a  investigar e ir atando cabos hasta descubrir al asesino.

Esta novela, ganadora del Premio Planeta 2016, nos describe una sociedad tan antigua como el mundo y al mismo tiempo tan actual, donde la hipocresía y la doble moral de personas de la iglesia y de los poderosos señores, son la ley.

lunes, 13 de noviembre de 2017

INVITACIÓN A LA PRESENTACIÓN DE APÓSTOLES Y ASESINOS


Texto de Apóstoles y asesinos:

... La actitud de Layret y de algunos miembros de su partido no es suficiente para acabar con la desconfianza que a raíz de la huelga general siente el sindicalismo catalán hacia los políticos. Especialmente hacia los políticos de derecha y, especialmente, hacia la derecha catalanista. Cambó se ha convertido en el traidor oficial. Seguí nunca se lo perdonará. En el despacho de Layret, el Noi se desquita. Está de pie, habla con su voz ligeramente ahuecada, como un trueno en una bóveda. Desde la redacción se escuchan perfectamente sus palabras:

«Ése nunca creyó en nada. Ni en ti ni en Domingo, ni en nada. Y menos, que en nada, en sus enemigos, que somos nosotros, el sindicalismo, los trabajadores organizados.»

«¿Me dirás qué tenemos que ver nosotros con Cambó, Salvador?», Lluís Companys le hace la pregunta son su sonrisa de conejo, los ojos alegres.

El Noi alza las palmas de las manos como un cura oficiante, teatral, fingiendo sorpresa:

«Catalanismo. O eso pensaba.»

«¿Es que te parece mal que lo seamos, catalanistas?», Layret lo mira fijamente.

«No me parece nada. O sea, nada en absoluto. Es un adorno. Es un acto secundario. Es lo que viene después de lo que viene luego. Es la cola del cometa.»

«La cola del…»

«¿O de verdad me queréis decir que a uno de nuestros trabajadores, cuando lo entierren a causa del hambre o por el tiro de un guardia civil, le va a importar que la bandera que esté colgada en el gobierno civil tenga las rayas más anchas o más estrechas?»

«Tal vez entonces no se morirá de hambre. Y no le dará ningún tiro ningún guardia», es Companys quien responde, fumando, tranquilo, encogiéndose de hombros.

«Muy bien, pues a lo mejor se lo da un somatén, o uno de Cambó. Por algo son un invento de la tierra, los jodidos somatenes.»

Se callan los tres. El Noi del Sucre, corpulento, agrandándose entre el humo y la estrechez del despacho de Layret, sigue de pie, se mueve, y al final vuelve a hablar:

«Lo que yo os digo, lo que sienten los míos, es que esa gente, los de la Lliga y los que no son de la Lliga pero están con ellos, no quieren ninguna independencia. Lo único que quieren es usar Cataluña como un chantaje. Un trueque. Nada más. Y nosotros, nosotros, no tú ni tú, los trabajadores, nuestras condiciones laborales, nuestra explotación es la moneda de cambio. O una de las que esa gente maneja.» ....


domingo, 5 de noviembre de 2017

Presentación de Apóstoles y asesinos: un homenaje a la Cataluña Internacionalista.


 
 Por Sergio Vera Valencia, coordinador de las Casas Ahorcadas, elegido mejor club de lectura de Castilla-La Mancha 2016.

 

No hay historia más apasionante que un momento apasionante de la Historia.

Momentos como la Barcelona anarquista de principios del siglo XX, llena de idealistas y pistoleros, héroes y terroristas dispuestos a matar y morir por la lucha obrera, como magistralmente recrea “Apóstoles y asesinos”, la última obra del prestigioso autor malagueño Antonio Soler, ganador entre otros, del premio Nadal, el Nacional de la Crítica o el Primavera.

Apóstoles del anarcosindicalismo como Ángel Pestaña, un relojero que sin más formación que la que pudo procurarse un huérfano que trabajó de sol a sol desde la más tierna infancia, fue el único participante en la Tercera Internacional con arrestos para subirse a las barbas del mismísimo Lenin por coartar la libertad de su pueblo, cuando la Rusia bolchevique se antojaba el paraíso del proletariado.

Y asesinos como Juan Rull, un activista que tras ser arrestado se convirtió en confidente de la policía para darse a la buena vida. Tan buena que pronto despertó recelo entre sus antiguos correligionarios, y para no frenar su tren de vida, terminó poniendo él mismo las bombas de las que luego avisaba, con ayuda de su madre y su hermano.

Pero entre los protagonistas de esta épica época, destaca la figura de Salvador Seguí, el Noi del Sucre, un humilde pintor de brocha gorda que se erigió en líder del movimiento libertario catalán y que, pese a ser el máximo representante de la lucha pacífica por los derechos de los trabajadores, como gran parte de estos evangelistas de la clase obrera, tuvo que hacer público su testamento a edad temprana.

Y estos son solo algunos de los muchos personajes novelescos pero totalmente reales que pueblan las páginas de un libro que más que una novela negra, es la crónica de una época muy negra, que nada tuvo que envidiar en gansterismo al Chicago de Al Capone, en que las bombas y las balaceras eran el pan de cada día, y los atentados y los asesinatos el de cada noche.

Una magnífica recreación histórica, con la exhaustividad documental de una tesis doctoral y un estilo literario al alcance de muy pocas plumas contemporáneas, de un momento con indudables paralelismos con el presente, pues como retrata fielmente la novela, fue entonces cuando los partidos nacionalistas comenzaron a ganar fuerza en Cataluña.

Así pues, si te gusta la Literatura y la Historia con mayúsculas, las Casas Ahorcadas se complacen en invitarte a la presentación de “Apóstoles y asesinos”, que se celebrará el 17 de noviembre a las 19 h, en el salón de actos de la Biblioteca Municipal de Cuenca.

Y es que, hoy más que nunca, no puedes perderte esta joya literaria, este homenaje a la Cataluña Internacionalista.

domingo, 29 de octubre de 2017

Marta es la jefa




Conocí a Marta Marne, ama y señora de la estupenda página de reseñas literarias www.leersinprisa.com, allá por 2013.

Era la primera vez que asistía a la Semana Negra de Gijón, para conocer al pollito Ravelo, que por entonces acababa de publicar “La estrategia del pequinés”, que se alzaría con nuestro premio Tormo al año siguiente.

Al igual que nosotros, Marta estaba allí de vacaciones, gastando su tiempo y dinero por amor al género. Y claro, como no podía ser de otra forma en dos frikis de los libros en general, y de la novela negra en particular, congeniamos de inmediato. Como también con su novio Rubén I el Rubio, el rey del chiste malo.

Desde entonces somos amigos, y nos vemos todos los años  aquí y allá, en las Casas Ahorcadas y en Pamplona Negra, en Getafe y en Barcelona Negra, siempre de feria en feria, y siempre por amor al arte.

Hasta que este último año Marta fue pieza clave en la organización de nuestro festival, nuestra jefa de prensa.

Entre tanto, poco a poco Leer sin prisa fue haciéndose un nombre entre las páginas de crítica literaria. Cada año eran más los autores y editores que le mandaban libros y más libros, y cada vez más las reseñas publicadas, así que pronto la página se convirtió en algo demasiado parecido a un trabajo, por lo que Marta tuvo que echar el freno y romper con esa dinámica, para volver a leer sin prisa y a reseñar por placer…. hasta esta semana.

Porque como Marta ha hecho público esta semana, de ahora en adelante será crítica de novela negra de El Periódico de Cataluña.

Por eso, y creo que hablo en nombre de todos los miembros del club, nos alegramos tanto de que estos años de esfuerzo desinteresado se hayan visto al fin recompensados. Enhorabuena. Te mereces eso, y mucho más.

Tan solo esperamos que no te independices de nosotros, y el año que viene volvamos a tenerte al frente de las Casas Ahorcadas.

Porque Marta es la jefa.

domingo, 22 de octubre de 2017

Vuelven los microcrímenes



Ya hacía mucho tiempo que no publicábamos ningún microrelato, ningún microcrimen.
Pero afortunadamente, la sangre ha vuelto al río (Júcar), y aquí tenéis el último parto de nuestro frailecillo favorito.
Si os deja secuelas, no diréis que no avisé.
  

EXILIADO

Por (fray) Manolo Polo

Tuve que emigrar. Al principio me compadecieron huérfano. Ahora sé que, algunos que me desprecian bastardo, me sospechan soltero y viudo. ¿Podré irme sin aclarar las confusiones?

Todo fue culpa de ella, una hembra excelsa. El óvalo de su cara, su perfil, cuello, hombros, caderas, pubis, nalgas, corvas: un concierto de líneas puras en el esplendor de la curvatura. Sus pechos: la perfección de las cúpulas. Con razón podía considerarme afortunado, más aún, bienaventurado. Veinte años yo, cuarenta ella en plenitud de esencia, presencia y potencia.

Éramos dos con ella. Mi padre, viejo tontorrón, acabó penitenciándose por tamaño desliz de madurez, aunque había sabido perdonarse el de juventud del que yo soy fruto. Lo sustituí, ahora toda mía en exclusiva.

Pero llegó un tercero y la oí gritar de placer en sus brazos. Luego, húmedo brillo en su mirada ausente y húmeda sonrisa en su boca que asomaba al más feliz de los mundos desde sus entrañas enfebrecidas, la misma cálida sonrisa de su entrepierna, me confirmaron su pérdida.

No pude aceptarlo. Hice justicia. Murieron los dos amantes y mi padre cargó con la culpa. Crimen pasional sentenciaron, yo diría místico. Se está pudriendo en la cárcel. No durará. No me quedará nadie.

Es duro, en una ciudad pequeña, ser el hijo del cura, pero si además está en la cárcel por haber matado a una buena señora, madre de cuatro hijos y esposa del mejor alcalde que hemos tenido, se hace casi imposible soportarlo. Tuve que emigrar.

domingo, 15 de octubre de 2017

Cuate, aquí hay tomate: llega el México lindo y criminal a las Ahorcadas


 

Curso nuevo, país nuevo.

Después de que las novelas criminales japonesas incitaran a varios negritos a hacerse el harakiri con unas katanas de Albacete, este año toca viajar a México.

Y comenzamos con una reseña diferente, con un libro peculiar. Un libro que se alzó con el premio Rodolfo Walsh a la mejor novela de no ficción en la Semana Negra de 2005.

Ándale, cuate, que aquí sí que hay tomate.


LO PEOR DEL HORROR, de EDUARDO MONTEVERDE.

Por Nieves Guijarro.
 
 
            “Lo peor del horror es que no hay horror”. Con esta reveladora frase del autor ruso Leónidas Andreiev, Paco Ignacio Taibo II, periodista, escritor y activista sindical, abre el prólogo de esta ácida obra.

 Y debo decir que lo hace de una manera muy acertada porque, para bien o para mal, más para mal que para bien, este mundo abyecto nos ha acostumbrado a convivir con la barbarie; esa barbarie que, como nuestro curtido prologuista apostilla: “se disuelve en lo cotidiano por reiteración, abuso de cabeza periodística y  reportaje superficial de televisión”.

            El escritor, documentalista, patólogo y periodista, Eduardo Monteverde, profundiza en el concepto a lo largo de 364 páginas, un total de 43 artículos que hallaron cobertura en varios medios de prensa.

 Haciendo justicia al título con que bautizó su meticuloso esfuerzo, “Lo peor del horror” es el reflejo más encarnizado de una realidad cruda, decadente, una realidad mediática y sensacionalista a la que no miramos de frente.

 Asistiremos a un desfile de trágicos y abyectos personajes: un mago violador de niños, una mujer inocente acusada de matar a su hijo, las prostitutas de la Merced y un largo etc.

 Según explicó el propio autor en una entrevista del año 2005 para el medio digital La jornada: “hay horas de comisarías, días dedicados a las prisiones, años luz de estar realmente en los bajos fondos; en burdeles miserables donde entran judiciales echando balazos y se ve a las prostitutas haciendo el amor”.

 Claro está que quien no arriesga no gana, y el precio de esta crítica social desemboca en un conjunto eficaz y eficiente que no pierde el tono riguroso pero que, a su vez, destila ingenio y frescura. Periodismo negro combinado con una narrativa muy estilosa y sui generis, capaz de transformar el horror en algo mucho más liviano.
 
            Como dijo Oscar Wilde, Mártir ejemplarizante y víctima de las acciones humanas: “Somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro propio infierno”.

domingo, 8 de octubre de 2017

Granada Noir es la bomba

Solo hay una cosa peor para la salud mental que ser opositor.
Ser opositor perfeccionista, que le da mil vueltas a todo, y no desconecta ni los domingos.
Por eso, y porque soy uno de esos, cuando el jueves pasado marchamos hacia Granada Noir invitado por uno de sus organizadores, mi amigo el gran Jesús Lens, mi intención era aprovechar los descansos para repasar temas.
Y en tu culo, un futbolín.

Pero mejor, empecemos por el principio.
Cinco horas después de salir de la ciudad del crimen, el Google Maps nos informó de que habíamos llegado a nuestro destino, un hotel de puta madre llamado Andalucía Center.
Al poco, llegó a recogernos Alba, la azafata más simpática y “apañá “de tóa Graná.
El plan era sencillo: ir a comer algo con Alba, Jesús y Laura Muñoz, la super-reportera noir, y luego volver a darle un repaso a mis barbas y las preguntas que había preparado para Víctor del Árbol.
Pero como todos los planes sencillos, al final se fue al carajo. La sobremesa se alargó hasta el infinito y más allá de los gin tonics, y a las 6 estábamos en el imponente hotel Alhambra Palace sin afeitar ni revisarme las preguntas.
Eso sí, el lugar y el evento bien merecían mis nervios y mi barba de tres días. Porque el espacio donde tuvieron lugar todos los actos de la tarde fue el “teatrillo” del hotel, en el que han estrenado obras gigantes de la talla de García Lorca o Manuel de Falla. Y porque el primero de la tarde, usando el símil taurino, fue el copón de la baraja. Porque ver a ese puto crack de las artes y las letras granaínas llamado Alejandro Pedregosa y a su sapientísimo paisano Alfonso Salazar, presentarnos al chandleriano detective antinazis Bernie Gunter y el investigador de la Rusia prerrevolucionaria (ahí es ná) Erast Fandorin, y cómo se podrían haber enfrentado estos dos sabuesos a uno de los mayores misterios del siglo XX, el caso Anastasia, no es moco de pavo.
Como a las 8 tenía que presentar a Víctor y todavía no habíamos podido hablar, tuvimos que perdernos el siguiente e interesantísimo acto, sobre otro mito ruski como es Rasputín, para preparar un poco la faena.
Aunque como no podía ser de otra forma con Víctor, mis barbas y mis dudas no pudieron impedir que saliéramos a hombros. Porque después de tantos años y tantas presentaciones, tenemos mucha complicidad, y eso se nota en el escenario.


Al salir, conocí a uno de los grandes hallazgos del fin de semana, Dominique Bonifás, la encargada de la biblioteca de género negro del Instituto Francés de Madrid, que por su cuenta y riesgo, había venido a aprender más de los autores españoles.
Chapeau, cagabanchelega.
Después de cenar todos juntos, decidimos ser buenos, y marchar pronto a dormir, para poder madrugar al día siguiente y estudiar un poco.

Y tan poco, no llegué a abrir el ordenador. Salimos de la habitación a las 9, y regresamos casi a las 2 de la madrugada.
Pasamos toda la mañana paseando con Víctor y Eva por Granada, y después de ver el encuentro de Tony Hill con un club de lectura, nos pegamos un banquete a pescaíto frito.
Para celebrarlo, a las 5. 30 estábamos medio muertos en la Puerta Real, un monumento más antiguo que la Alhambra recientemente reformado, presenciando otro gran evento: una dramatización de radioteatro en directo. Una virguería técnica con todo lujo de detalles actorales y efectos de sonido, digna de Negra y Criminal, que me dejó patidifuso.
Como también la charla sobre el padrino y el management empresarial, a cargo de unos expertos en marketing capaces de venderle un congelador a un esquimal.
Cerramos la tarde con la presentación de la última novela del antiguo presidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo y la mesa sobre la ciudad, con Paco Gómez Escribano y Quico Chirino (otro gran descubrimiento, por cierto), moderados por nuestro querido Juan Ramón Biedma.
Cuando terminamos, llegaron nuevos refuerzos, como la encantadora Susana Martín Gijón, con la que conecté desde el minuto uno y como con ninguno, o ese inmenso agitador de masas que responde al nombre de Mariano Sánchez Soler, al que hace ya unos añitos tuvimos por estos andurriales hablando de los Urquijo.
Y aunque después de todo el día estábamos reventados, al final volvimos a palacio bastante después que Cenicienta.

Ahora, que como el jueves aprendí la lección, el sábado a las nueve estaba afeitado y con mis preguntas preparadas, antes de desayunar y partir para el estupendo tour por la Granada más noir.
Un paseo apasionante por la Historia de la ciudad, que como no podía ser de otra forma, se remontó a la época nazarí, y que llegó hasta la postguerra, llamándome especialmente la atención una banda de maquis urbanos dirigida por los hermanos Quero que durante cerca de una década tuvieron en jaque a las autoridades franquistas.

Después de la caminata por el Albaicín y la parte antigua, decidimos volver grupas hacia el hotel para comer con Víctor y Eva, y después de despedirlos reponer fuerzas antes de marchar de nuevo a la Puerta Real.
Y es que, a eso de las 6, tuvo lugar mi segundo acto granaínoir: una mesa redonda con el grandísimo José María Espinar, la adorable Susana Martín Gijón y el sorprendente Álvaro Botija, en la que diseccionamos “El peso del alma”, “Más que cuerpos” y “Operación Matrioska”, con gran éxito de crítica y público, pese al reto que suponía presentar tres libros que no tenían nada que ver en menos de 45 minutos.

Por eso, después de la mesa redonda, nos dimos un pequeño homenaje en una cuadrada. Y después de abrazar al omnipresente (y casi omnipotente) Pedro Gil, que había venido a presentar el juego de rol Hard-boiled, volvimos para presenciar el estupendo mano a mano entre Tony Hill y nuestro otorrinoginecólogo favorito, mi socio Pere Cervantes, que dejaron el pabellón muy alto hablando de Los ángeles de hielo y Tres minutos de color.
Pero sin duda, el colofón de la tarde fue la mesa de periodistas escritores entre Javier Valenzuela y Mariano Sánchez Soler, magistralmente moderada por Quico Chirino, repleta de experiencia y sabiduría.

Para terminar, cervezas Alhambra nos brindó un cóctel que supuso el broche final a un festival que, como se ha visto, es de lo más completo y multidisciplinar, con un programa de actividades muy amplio y variado que, una vez más, demuestra que la ilusión y el tesón de unos organizadores entusiastas es el mejor de los presupuestos.

Esperemos que dure tanto como la Alhambra.

Porque Granada noir, es la bomba.